dissabte, 30 d’octubre de 2010

Érase una vez, Asnières

Helena subió al tren un minuto antes de que éste arrancara hacia Asnières. Aliviada, mandó un mensaje a Yuki. Cuando el tren se detuvo en la estación, Yuki la estaba esperando en la Salida, sujetando un enorme paraguas negro. - Onêchan! Qué guapa estás! – Gritó efusivamente Helena, desde el otro lado del andén, mientras Yuki aceleraba el paso hacia ella. Hermanita! Tu también estás muy guapa! Qué alegría volver a verte! y en París! Puedes creerlo? – Se abrazaron con fuerza sin abandonar la sonrisa y empezaron a andar siguiendo las vías del tren. Helena aminoró el paso, adaptándose al ritmo de Yuki. - Me cuesta creer que estemos aquí. La última vez que te vi nos despedíamos en el andén de Futako – Tamagawa. Recuerdas? - preguntó Helena. - Es cierto! En abril, verdad? Cuando te devolví las llaves porque dejabas el piso - respondió Yuki, tratando de recordar. - Creo que fue a finales de marzo, porque dejé mi apartamento una semana antes de regresar a Barcelona. - Bueno, y cómo te ha ido desde entonces? Te morías de ganas de volver a casa! - la interrumpió Yuki, intrigada. - Sí! Los últimos meses no pensaba en otra cosa que no fuera Barcelona, Europa o el mundo Occidental... echaba tanto de menos mis raíces que si me hubiera quedado más tiempo, seguramente ahora aborrecería Japón. - prosiguió Helena, mientras Yuki detuvo el paso enfrente de un súpermercado y entró, agarrando un carrito. Helena la siguió y dirigiéndose a su amiga, preguntó - ¿Cuando conoceré a tu marido? - Antes me llamó diciendo que llegaría sobre las 15h00. Hace una semana que no nos vemos - respondió Yuki. - Se fue de viaje de negocios? - interrumpió Helena. - Sí, su tren salía de Köln esta mañana y me dijo que no le esperásemos para comer. Prepararé algo ligero - informó Yuki, sugiriendo - Te apetece gazpacho? Helena se echó a reír - Me encanta. Tú, una japonesa, prepararás para mi un plato español en París? - Por mi hermanita lo que sea! - exclamó Yuki, añadiendo - Pero ayúdame a encontrar las verduras. Todavía no tengo suficiente vocabulario en francés. - Claro, ¿qué necesitas? - dos de "eso"... - respondió Yuki, señalando los pimientos. - "Eso" es poivron - "Poivron" - repitió Yuki, con dificultad. - También necesitamos seis tomates. Eso se dice igual en español, verdad? - Sí, más o menos. – respondió Helena y sonriendo, añadió – Es sorprendente el esfuerzo que estás haciendo para integrarte en París, que no es para nada hospitalaria ni generosa como lo fue Tokyo conmigo. - No es nada fácil! Los franceses me sacan de quicio. No puedo hacer nada sola. Necesito a Marcel para cualquier trámite. Es una pesadilla no ser autosuficiente. – se lamentaba Yuki, mientras pesaba los tomates. – No entiendo lo que me dicen, no se esfuerzan por comprender mi francés, no tienen paciencia conmigo y no puedo conversar con nadie! Cuando Marcel no está, me siento muy sola. - Te comprendo. - respondió Helena, apoyando su mano en el hombro de Yuki. - Ahora entiendes cómo me sentí cuando llegué a Japón y no era capaz de realizar una llamada telefónica? Qué impotencia! Necesité 4 meses para articular frases con un mínimo de sentido y coherencia. - recordó Helena. - Sí, es frustrante. Hace un mes que llegué y aún me cuesta realizar la compra. Me falta tanto vocabulario! – se quejaba Yuki, repasando mientrastanto, el estante de las especies. - Cariño, llevas un mes! Has cambiado de ciudad, de país, de continente y de estado civil en tan solo 30 días! Relájate! El francés empezará a fluir cuando dejes de obsesionarte en que no puedes hablarlo. - Pero tú habías estudiado japonés en la Universidad. Cuando llegaste a Tokyo ya tenías una base! - se excusó Yuki. - No te creas que mi base era más sólida que tus cuatro frases en francés. – se justificó Helena, riéndose de la situación. Yuki encontró el pote de perejil que andaba buscando y lo depositó en el carrito. Ambas se dirigieron hacia la salida. Parecía que había parado de llover. Las nubes se disipaban lentamente, dejando entrever los primeros rayos de sol, augurando una tarde soleada.